La multinacional alimentó las expectativas de devaluación y caen los incentivos para el carry trade.
Coca Cola expuso un dato incómodo para el relato de Milei y Caputo. Mientras el Gobierno festejaba la desaceleración del IPC que insinĆŗa el registro porteƱo queĀ marcó este lunesĀ un 2,5 por ciento, la multinacional afirmó en un documento oficial que Argentina continĆŗa siendo una economĆa hiperinflacionaria y esto pone en riesgo sus ganancias en el paĆs.
La descripción del problema macroeconómico de la Argentina que Coca Cola puso en blanco sobre negro en su presentación de resultados en Wall Street abonó la percepción en el mercado local que tarde o temprano habrÔ una devaluación, aún con el Banco Central comprando reservas.
Esta percepción es muy perniciosa para el equipo económico porque desalienta las apuestas por elĀ carry tradeĀ que favorece el Palacio de Hacienda para evitar que esos pesos se pasen al dólar. Es que una devaluación podrĆa borrad de un plumazo todo lo acumulado mediante esa bicicleta financiera.
“La economĆa argentina cumple con los criterios para ser considerada una economĆa hiperinflacionaria”, sostuvo la compaƱĆa en su presentación de resultados. La firma explicó que la inflación acumulada de los Ćŗltimos tres aƱos superó el 100%, condición que establecen las normas contables internacionales para catalogar a un paĆs bajo hiperinflación.
La trampa del dólar estable consolida una economĆa dual
La definición no es menor y afecta de lleno la principal bandera de Milei, que es la supuesta eliminación de la inflación. Las empresas que operan bajo contextos hiperinflacionarios deben modificar la forma en que presentan balances y resultados financieros. En otras palabras, la contabilidad tradicional deja de reflejar la realidad. A los ojos de la multinacional, en Argentina el dinero pierde valor tan rÔpido que las cuentas necesitan ser reexpresadas constantemente.
Coca Cola incluso fue mĆ”s allĆ”. “La persistencia de la hiperinflación en la Argentina podrĆa afectar negativamente nuestra situación financiera y nuestros resultados de operaciones”, advirtió la empresa, que ubicó a la Argentina junto a Argelia, como los dos Ćŗnicos paĆses con ese problema. La frase pegó en el mercado porque contrasta con el discurso oficial que busca instalar que la inflación ya quedó bajo control y que el problema monetario fue resuelto.
El reconocimiento apareció ademÔs en una semana donde las tensiones cambiarias volvieron a filtrarse por debajo de la superficie. Aunque el Gobierno mantiene una estrategia de intervención sobre distintos instrumentos financieros para contener expectativas, los contratos de dólar futuro comenzaron a mostrar otra dinÔmica.
“Aun con el BCRA y el FGS interviniendo en tĆtulos dólar linked, las expectativas de depreciación implĆcitas en los contratos de dólar futuro se movieron al alza en la semana”, seƱalo la consultora LCG. La lectura es clara: el mercado vuelve a cubrirse frente a un posible movimiento cambiario.
El dato golpea el carry trade. La bicicleta financiera funciona mientras el dólar permanezca quieto y las tasas en pesos rindan por encima de la depreciación esperada. Pero cuando los futuros del dólar suben, la ecuación pierde atractivo.
Operador de la City reconocieron a LPO que los incentivos para quedarse en pesos comenzaron a achicarse. El movimiento todavĆa es moderado, pero marca un cambio respecto de las semanas anteriores, cuando el mercado apostaba casi de manera unĆ”nime a la continuidad de la estabilidad cambiaria administrada.
El trasfondo es mĆ”s profundo que una discusión tĆ©cnica sobre futuros o tasas implĆcitas. El Gobierno logró desacelerar la inflación mediante una combinación de recesión, atraso cambiario y ancla salarial. PolĆticas que son cada vez mĆ”s impopulares, como demuestra el derrumbe del presidente MileiĀ en las encuestas.



