DETIENEN A UN PERIODISTA POR PREGUNTARLE AL GOBERNADOR LEANDRO ZDERO
El periodista Fernando Ojeda, de TV Local, fue agredido y detenido por la Policía en Margarita Belén después de intentar hacerle preguntas al gobernador del Chaco.
Sí, en democracia.
Sí, en pleno 2026.
Y sí: por preguntar.
Todo comenzó cuando Ojeda intentó entrevistar a Leandro Zdero. La única respuesta del gobernador fue desacreditarlo políticamente: “Entiendo que sos militante kirchnerista”. Minutos después, efectivos policiales avanzaron contra el periodista y terminaron deteniéndolo.
Gravísimo.
Porque en una democracia un periodista no tiene que pasar un examen ideológico para poder preguntar. Y ningún gobierno puede usar a la Policía para intimidar, hostigar o disciplinar a trabajadores de prensa.
Pero esto no parece un hecho aislado.
El mismo día, Marcos Resico —uno de los principales funcionarios y hombres de confianza de Zdero— impulsó una querella criminal contra el periodista Roberto Espinoza.
Dos periodistas perseguidos en menos de 24 horas.
Demasiada casualidad para un gobierno que se llena la boca hablando de libertad mientras reacciona con intolerancia cada vez que alguien cuestiona, investiga o incomoda al poder.
Mientras millones de pesos se gastan en pauta oficial y propaganda para construir una imagen positiva, la realidad muestra otra cosa: periodistas perseguidos, preguntas que molestan y un poder político cada vez más nervioso frente a las cámaras.
La democracia no se defiende con discursos armados ni slogans publicitarios.
Se defiende garantizando el derecho a preguntar, investigar e informar.
Porque cuando un gobierno empieza a señalar periodistas por su supuesta ideología y después aparecen detenciones policiales, el mensaje que se intenta instalar es peligroso: el miedo.
Y en democracia, preguntar nunca puede ser un delito.
Nunca.



