“La Pili” fue condenada a cinco años y medio de prisión. Captaba hombres a través de perfiles falsos, los llevaba a WhatsApp y, después de conseguir imágenes comprometedoras, les exigía dinero bajo la amenaza de escracharlos públicamente.
Carina “La Pili” Gottau tenía un método definido: perfiles seductores en Facebook, conversaciones privadas y el intercambio de imágenes íntimas. Después llegaba el pedido de dinero y, si la víctima se negaba, las amenazas. Por ese mecanismo, la masajista fue condenada días atrás a cinco años y medio de prisión por extorsión en Bahía Blanca.
En un juicio abreviado, el Tribunal en lo Criminal N° 2 consideró probados dos hechos investigados por el fiscal Rodolfo De Lucía. El juez Eugenio Casas sostuvo que las pruebas reunidas durante la investigación demostraron que Gottau había usado las fotos obtenidas durante los chats para presionar a los hombres y exigirles transferencias de dinero.
Cómo operaba “La Pili” para extorsionar a sus víctimas
El primer caso se inició el 22 de diciembre de 2025, cuando “La Pili” contactó a un hombre a través de Facebook. La conversación siguió por WhatsApp y derivó en el intercambio de imágenes íntimas.
Entre el 22 y el 24 de diciembre, Gottau comenzó a reclamarle dinero a cambio de no publicar las fotos. La víctima terminó realizando 10 transferencias por un total de 255.500 pesos a una cuenta de Mercado Pago.
El segundo episodio ocurrió meses después. El 2 de mayo de 2026, la mujer volvió a iniciar una conversación a través de las redes sociales. Después de trasladar el diálogo a WhatsApp y conseguir imágenes íntimas, comenzó con las exigencias económicas. El 8 de mayo, la víctima realizó cuatro pagos por un total de 59.000 pesos.
Las amenazas quedaron registradas en los mensajes. “Toda Bahía Blanca va a saber que sos un cochino”, le escribió Gottau a una de las víctimas. En otro momento le reclamó: “Espero ahora la transferencia de $30.000”. También lo amenazó con publicar fotos de su cara y de sus genitales si no cumplía con sus pedidos.
Pero los mensajes no fueron la única forma de presión. Según la investigación, incluso después de recibir dinero, Gottau siguió comunicándose con la víctima: realizó 16 llamados por WhatsApp y otros dos por línea telefónica. Además, le hizo saber que conocía el lugar donde trabajaba.
El allanamiento y las pruebas que sellaron la condena
La investigación avanzó hasta el allanamiento de la casa de la acusada. Allí secuestraron un Motorola E13, que utilizaba para almacenar imágenes y realizar capturas de pantalla. También incautaron un Samsung Galaxy J4 perteneciente a su hijo, vinculado a una cuenta de Mercado Pago usada para algunas de las transferencias.
Durante el juicio, Gottau intentó dar otra explicación sobre el dinero. Dijo que no sabía qué significaba una extorsión y aseguró que las transferencias habían sido recibidas como “préstamos” o “ayuda económica”.
También sostuvo que se sentía acosada por los hombres y que únicamente buscaba que dejaran de mandarle fotos y videos íntimos.
Sin embargo, esa versión fue descartada por el tribunal. Entre las pruebas incorporadas al expediente aparecieron conversaciones en las que la propia mujer incentivaba el intercambio de contenido íntimo.
“Te hago la ducha en vivo si me podés prestar o conseguir lo que falta” y “Te beso todo” fueron algunas de las frases registradas en los chats.
La situación actual de Gottau
Para la Justicia, esas conversaciones permitieron reconstruir la maniobra: primero generaba un vínculo a través de las redes sociales, después conseguía material íntimo y finalmente utilizaba esas imágenes como herramienta de chantaje para obtener dinero.
Gottau actualmente cumple arresto domiciliario, debido a que tiene hijos a cargo, uno de ellos con discapacidad.
La condena de cinco años y seis meses de prisión quedó establecida por los dos hechos de extorsión que llegaron a juicio.




