El diseñador belga presentó su última colección para la marca con prendas que parecen desarmarse, efectos trompe-l’œil, denim intervenido y shorts cada vez más pequeños.
Glenn Martens no se despidió de Diesel con un desfile convencional. Para su última colección al frente de la marca, el diseñador belga llevó a la pasarela primavera-verano 2027 buena parte de los códigos que marcaron sus seis años en la firma: denim intervenido, sensualidad, experimentación y una buena dosis de provocación.
El resultado fue una colección en la que las prendas parecen estar en pleno proceso de transformación. Los tejidos se deshacen, las capas se superponen de manera inesperada y algunos materiales imitan a otros. Y, entre todos los recursos, hubo uno que avanzó hasta el extremo: los microshorts, que fueron reduciendo su tamaño look tras look hasta convertirse prácticamente en una mínima tira de tela.
Los microshorts, cada vez más pequeños
El desfile llevó la tendencia de los shorts diminutos a un nuevo territorio. Las prendas fueron acortándose progresivamente hasta que, en el último look, apenas cubrían el cuerpo.
La elección no fue casual. El denim, uno de los códigos históricos de Diesel, apareció transformado y manipulado de distintas maneras, hasta llegar a piezas que desdibujaban la frontera entre pantalón, ropa interior y simple tira de tela.
El último look tuvo además un significado especial: lo llevó Ella Snyder, la modelo que había abierto el primer desfile de Martens para Diesel y que ahora regresó para cerrar su etapa en la firma. En aquella despedida circular, volvió a aparecer con microshorts de denim.
Cuando las prendas parecen deshacerse
La colección jugó constantemente con la ilusión óptica y con la sensación de que la ropa estaba a medio terminar.
Martens utilizó el trompe-l’œil para hacer que el algodón pareciera shearling, que algunos materiales simularan cuero y que el denim adquiriera otras apariencias. También hubo prendas de punto que parecían desintegrarse hasta convertirse en denim o cuero.
Las remeras con cortes láser daban la impresión de estar cayéndose a pedazos, mientras que otras prendas parecían haber sido colocadas a las apuradas: camisas retorcidas, botones fuera de lugar, capas que cuelgan del cuerpo y piezas que quedan a medio camino entre vestirse y desvestirse.
La idea también apareció en vestidos transparentes, cut outs y prendas reconstruidas. Nada parecía exactamente lo que era a primera vista: el efecto visual formaba parte del diseño.
Una despedida a puro espectáculo
El desfile tuvo también una puesta en escena acorde con el universo de Martens. El espacio estuvo atravesado por luces rojas y música electrónica, mientras performers ubicados entre los espectadores comenzaron a moverse hasta convertir las gradas en parte de la performance.
La intervención fue creciendo durante el show, con bailarines que se mezclaron con el público y terminaron transformando la presentación en una fiesta. Hacia el final, la escena pasó de los movimientos sensuales al headbanging y Martens recibió una ovación de pie.
El final de una etapa
Martens llegó a Diesel en 2020 y durante estos años convirtió el denim en un terreno de experimentación permanente. Lavados, cortes, láser, reconstrucciones y mezclas de materiales fueron algunas de las herramientas con las que reformuló uno de los códigos más reconocibles de la marca.
Su salida de Diesel no implica su alejamiento del grupo OTB. El diseñador seguirá al frente de Maison Margiela, donde asumió el cargo de director creativo en 2025.
Su última colección para Diesel funcionó así como un resumen de su propio lenguaje: ropa que se transforma, denim llevado al límite, sensualidad, humor y una pasarela que por momentos deja de parecer una pasarela para convertirse directamente en espectáculo.




