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    Una batalla tras otra, Pullaro logró en apenas tres años barrer con la mayoría peronista de la Corte de Santa Fe

    En menos de tres años , el gobernador radical entierra una vieja conducción judicial de diseño peronista, reemplazando seis ministros sobre siete.

    La confirmación de que los dos integrantes con mayor antigüedad de la Corte Suprema de Santa Fe renuncian a sus cargos a partir del 30 de noviembre produce en la provincia una concreta redistribución de poder. Lo que cambia con esto es el formato, la filosofía y la configuración institucional del máximo tribunal de la provincia. Algo que tiene ganadores y perdedores.

     

    Rafael Gutiérrez y Roberto Falistocco, los ministros que el martes último anunciaron su salida y transitan tres décadas en la Corte, ostentan simbólicamente los perfiles más políticos de la cumbre de la Justicia santafesina. Ambos vienen del peronismo y representan un estilo de funcionario judicial que el gobernador Maximiliano Pullaro, explícitamente, buscaba desterrar. Son los últimos miembros de una Corte que armaron desde el albor de los 90 mandatarios del justicialismo.

     

    La batalla política que se propuso Pullaro desde antes de ser electo gobernador fue enterrar esa Corte. Algo que consigue antes de cumplir tres años de gestión. Lo que merece un desvío en esta misma nota para analizar algo que adherentes y detractores no pueden dejar de reconocerle al mandatario radical que no cumplió 50 años: la dimensión de su vitalidad y voluntad política.

    Porque modifica de modo estructural una Corte históricamente comprometida con el establishment político y económico. Ahora lo que habrá de verse, con el tiempo, es si para lograr una transformación real o, como dicen los críticos, un cambio en provecho propio.

    Pullaro logra que le aprueben tres pliegos para la Corte, aunque las vacantes no están confirmadas

     

    Cuando Pullaro le ganó la elección primaria a Carolina Losada y se convirtió en candidato a gobernador por Unidos -la coalición que aúna a radicales, socialistas y macristas-uno de los arquitectos de la modificación que se termina de plasmar ahora le dijo a LPO que harían lo que acaban de hacer.

     

    “Hay que darles la oportunidad a los ministros de que den ellos solos un paso al costado. Invitarlos a que se vayan por la puerta grande. Les ponemos una placa, un busto, les decimos que se vayan a disfrutar de las mieles de sus jubilaciones de millonarios. De alguna manera quedan porque varios acomodaron adentro a la familia entera”, señalaba ya en septiembre de 2023, y con la bayoneta en ristre, alguien que se sienta en la mesa chica de acción política de Pullaro. Y el martes de esta semana se consumó esa aspiración cuando los dos últimos que quedaban de esa composición comunicaron que a fin del mes que viene se van.

    Cuando Pullaro le ganó la elección primaria a Carolina Losada y se convirtió en candidato a gobernador por Unidos -la coalición que aúna a radicales, socialistas y macristas-uno de los arquitectos de la modificación que se termina de plasmar ahora, le dijo a LPO que harían lo que acaban de hacer.

     

    Ya se habían ido tres ministros. María Angélica Gastaldi, que fue legisladora justicialista. También Mario Netri, que ingresó de la mano de un acuerdo entre el ex senador radical Horacio Usandizaga y el entonces gobernador Carlos Reutemann. Y Eduardo Spuler, que había sido abogado personal del ex piloto de Fórmula 1.

     

     

    Lo primero que Pullaro impuso al asumir en una Legislatura en la que tiene mayoría fue una ley para cesar a los ministros que hubieran cumplido 75 años. Con eso dejaba afuera a cinco de seis. Ese tribunal supremo era para diversos analistas políticos desde hace tres décadas la garantía de restauración de los históricos poderes estables de la provincia. Con una especial simbiosis con el Senado santafesino.

     

    Otro momento fundamental de la renovación fue presionar hasta lograr la salida de una figura atávica durante 30 años en el poder real de la Corte: Eduardo Bordas, que controló la administración, las compras y movimiento de personal, con el aval de la mayoría de los ministros que se retiran.

    La incógnita ahora es si con los que ingresan Pullaro conformó o no una Corte a medida. Una pregunta que solo podrá responderse en la andadura del tiempo.

     

    Wader y Baclini los nuevos jueces d ela Corte Suprema de Santa Fe.

    Cada vez que surgen los debates en Santa Fe para que, como pasa en Córdoba, se liquide un Poder Legislativo bicameral, los senadores mandan un chiste que de chiste tiene poco. “Estamos de acuerdo con una Legislatura de una sola Cámara: la de Senadores”.

     

    Para ese concreto poder territorial intocable históricamente hasta ahora el Senado tuvo en la Corte un pilar automático y estructural. Hace ocho años dos fiscales de Rosario fueron desplazados de sus cargos cuando tenían la investigación de causas penales económicas contra cuatro senadores provinciales santafesinos por supuesto enriquecimiento. Para eso la Legislatura de Santa Fe, con dos leyes sucesivas, se facultó a sí misma para dirigir los procesos disciplinarios contra los fiscales provinciales de primera instancia, lo que hasta entonces era facultad del Poder Judicial. La vieja Corte validó eso.

    También fue fundamental la Corte para evitar que el senador Armando Traferri eludiera, mientras quiso, un pedido judicial de investigarlo por un caso de corrupción institucional relacionado al juego ilegal. Los fiscales buscaban declarar inconstitucional un artículo de la anterior Constitución que le daba inmunidad total, no solo de arresto sino también de juicio, a un legislador no desaforado. La Corte ratificó la vigencia de ese artículo de la Constitución -hoy ya reformada- y convirtió a Traferri en intocable.

     

    Para ese concreto poder territorial intocable históricamente hasta ahora el Senado tuvo en la Corte un pilar automático y estructural. Hace ocho años dos fiscales de Rosario fueron desplazados de sus cargos cuando tenían la investigación de causas penales económicas contra cuatro senadores provinciales santafesinos por supuesto enriquecimiento.

     

    Uno de los momentos más ruinosos, un test que devaluó su probidad jurídica, fue cuando con la excepción de la única mujer del cuerpo, sus integrantes avalaron el oscuro proceso sin garantías contra el ex juez Carlos Fraticelli, condenado a perpetua por matar a su hija. El acusado estuvo cuatro años preso y su esposa seis en un proceso tan colmado de vicios que la Corte Suprema de la Nación obligó a cambiar el sistema de enjuiciamiento que el órgano homólogo provincial había validado.

     

    Cuando en el gobierno del socialista Hermes Binner se empezó a gestar el cambio hacia el modelo de juicio oral y público Rafael Gutiérrez protagonizó, a cara limpia, un proceso para evitarlo. Es inolvidable en la provincia que en el medio de esa refriega para imponer el sistema de juicio que pedía la Constitución del 94, en la cena anual del Colegio de Magistrados se eligió la canción Resistiré que el Rafa, como le dicen, cantó a voz en cuello.

     

    Gutiérrez quiso luego declarar inconstitucional la reforma del sistema procesal penal impuesto por el cachetazo del fallo Fraticelli pero quedó en minoría. Se trata de un hombre de astucia política y conocido por jugar a fondo. Se irá con el tributo positivo de buena parte de la planta del Poder Judicial, que son unas tres mil personas, por haber sido el artífice de la ley de enganche con el que los sueldos de sus empleados quedaron atados a los del Poder Judicial de la Nación.

    El saliente presdiente d ela Corte santafesina, Rafael Gutiérez.

     

    Rafael es un hombre del peronismo y muy probablemente buscará ser electo diputado santafesino el año próximo por ese espacio. Ya anunció hace siete años su pretensión a postularse a gobernador y llegó a hacer medir sus chances. Su hijo, que se llama como él, fue secretario legislativo del Senado con el cual tuvo una relación tan estrecha como miembro de la Corte.

    Falistocco, que se va con él, fue secretario de Asuntos Legislativos y de Justicia del gobernador peronista Víctor Reviglio, quien en 1991 propuso su ingreso a la Corte.

     

    Reforma jubilatoria de Santa Fe: la Corte cruzó la jugada de Pullaro para desplazar a cuatro magistrados

     

    El efecto de estos cambios muestra el vigor político de Pullaro que logra una transformación que muchos ansiaron y hasta diseñaron después de Reutemann sin lograrlo. Y es que seis de los siete miembros, número impar que habilitó la Constitución reformada el año pasado, fueron designados por su impulso.

    Los cambios muestra el vigor político de Pullaro que logra una transformación que muchos ansiaron y hasta diseñaron después de Reutemann sin lograrlo. Y es que seis de los siete miembros fueron designados por su impulso.

     

    El gobernador reservó dos cargos para que los propusieran fuerzas políticas. Uno de sus aliados socialistas que promovieron a Margarita Zabalza, dirigente de ese partido y ex funcionaria política que entró a la Justicia para ser ministra. El otro es Rubén Weder que llegó propulsado por el ex gobernador Omar Perotti. Weder es un hombre experimentado que fue relator de la Corte, tiene respeto profesional en el campo del Derecho y es reconocido por los que se van y los que se quedan.

     

    El foco está puesto en los otros cuatro que son los más cercanos a Pullaro por motivaciones afectivas o políticas. El primero en asumir, hace más de un año, es Jorge Baclini. Sin duda de los cuatro a mencionar el de mayor volumen jurídico y académico. Ex juez penal, ex fiscal regional de Rosario, ex fiscal general de la provincia, docente y autor de libros en su materia, ostenta una solvencia nada discutida. Y viene de causarle un disgusto a las expectativas de la gestión del gobierno con un voto contrario en las disputas judiciales que generó el cambio de la ley jubilatoria en Santa Fe.

     

    Dos de los tres que quedan tienen una conexión política más clara. Uno es Diego Maciel, ya en funciones, operador político del bloque oficialista del Senado como ex secretario de Felipe Michlig, el principal hombre de Pullaro en la Cámara Alta.

    El senador radical Felipe Michlig.

    La otra designada es una persona de una trayectoria escasamente expresiva para un cargo de tanta ponderación. Es Jorgelina Genghini, una ex jueza municipal de Faltas en Rosario. Es esposa de Ignacio Del Vecchio, un ex funcionario de gobierno y ex presidente del Colegio de Abogados de Rosario, precisamente la entidad que la impulsó para el puesto. Una cosa no menor es el compromiso político que el órgano gremial de los abogados tiene con Pullaro. Hasta hace meses su titular fue Lucas Galdeano, hermano de Julián Galdeano, un armador político del radicalismo que actualmente ocupa la Secretaría de Vinculación Estratégica del gobierno provincial, operador de estilo tradicional con peso dentro del gabinete.

     

    El último integrante que asumirá en diciembre es Aldo Alurralde, juez federal de Reconquista, que es docente universitario y doctor en Ciencias Jurídicas. Su opción la apañó personalmente Pullaro que lo convirtió hace más de dos años en uno de sus favoritos para cuando se renovara el máximo tribunal. Con el se completan los seis ministros de la era del actual gobernador. Solamente permanece desde gestiones anteriores el penalista Daniel Erbetta, que no cumplió 75 años, impulsado por el peronista Jorge Obeid y designado por el socialista Hermes Binner.

     

    Por años las críticas al peronismo eran por haber conformado una mayoría propia en la Corte. Ahora Pullaro designa seis de siete de los cuales al menos cuatro -Baclini, Maciel, Alurralde, Genghini- son de su envión completamente personal.

     

    Todos los candidatos propuestos consiguieron una mayoría abrumadora legislativa que acalló críticas audibles pero minoritarias -las de las diputadas Amalia Granata o la libertaria Silvia Malfesi- que hablaban de un comando judicial hecho a medida. Incluso Gutiérrez, un garante del acuerdo histórico entre Corte y Senado- vio cómo los viejos senadores aliados del peronismo votaban la designación de sus reemplazantes antes de que él hubiera presentado la renuncia.

     

     

    “No voy a hacer una Corte pullarista”, le dijo el gobernador a este medio cuando se iniciaba el proceso de renovación. El tiempo de juzgar lo ajustado de esa frase comienza exactamente dentro de un mes.

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