Bajar los Ćndices inflacionarios no es una tarea lineal. Cabe esperar un ritmo mensual algo menor de aumentos de precios en 2026 respecto de 2025, aunque el sendero serĆ” necesariamente gradual.
El IPC registró una suba del 2,8% en diciembre, el valor mensual mÔs elevado desde marzo, y cerró 2025 con un incremento acumulado del 31,5%, el registro anual mÔs bajo desde 2017.
Para enero se espera una variación inferior, mientras que para 2026 la inflación se ubicarĆa en torno al 25%. Los procesos de desinflación suelen ser prolongados y la convergencia hacia tasas de un dĆgito, en general, demanda varios aƱos. Las experiencias de estabilización en Chile (1975), Israel (1985), Polonia (1989) y PerĆŗ (1990) muestran queĀ este proceso llevó entre 6 y 20 aƱos.
Los mayores incrementos de diciembre se observaron en Transporte (4%) y en Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles (3,4%). No obstante, el principal aporte al alza del IPC provino deĀ AlimentosĀ y bebidas no alcohólicas, que aumentaron 2,8% y explicaron cerca del 30% de la variación del Ćndice.
En cuanto aĀ la inflación nĆŗcleo, se ubicó en 3%,Ā marcando la mayor suba desde marzo-abril. Tanto en este caso como en el Ćndice general, el rubro Carnes y derivados tuvo una incidencia relevante, con un incremento promedio superior al 8%, consistente con su comportamiento estacional. En contraposición, los precios estacionales mostraron una suba acotada (0,6%), mientras que los regulados avanzaron 3,3%, el aumento mĆ”s elevado del aƱo para esta categorĆa.
De cara a enero, se espera una moderación de la inflación
Para el resto de 2026, el escenario base contempla unĀ promedio mensual cercano al 1,8%. En la misma lĆnea se ubica la inflaciónĀ breakeven, mientras que el Ćŗltimo Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) proyecta una inflación anual del 20%.

Por su parte, el Tesoro adjudicó $9,3 billones, alcanzando un rollover del 98%. Se trató de una licitación desafiante, dado que los depósitos del Tesoro en el BCRA se ubicaban en torno a $3,2 billones, lo que anticipaba la necesidad de convalidar premios en algunos instrumentos para sostener un elevado nivel de refinanciamiento.
En este contexto, el Tesoro ofreció mayores rendimientos en los instrumentos donde se concentró la demanda, principalmente Lecaps y Lecer de corto plazo. Del total adjudicado, cerca del 70% correspondió a instrumentos a tasa fija, mientras que el resto se distribuyó entre bonos CER, TAMAR y dólar linked.
La tasa promedio ponderada de las Lecaps se ubicó en 44,2% TIREA, muy por encima del 32,1% observado en la licitación previa. De este modo, las tasas regresaron a niveles similares a los de septiembre, previos a las elecciones, reflejando un mayor estrés en el sistema financiero, especialmente relevante si se considera que la inflación esperada para 2026 se ubica en torno al 25%.
El objetivo de esta estrategia
La idea es sostener tasas reales positivas como ancla nominal y reforzar la estabilidad cambiaria, en un contexto en el que la inflación sorprendió al alza. La licitación buscó asegurar el esquema monetario-financiero, evitando una liberación de liquidez que pudiera derivar en mayores presiones sobre el tipo de cambio.
Hacia adelante, serÔ clave que la dinÔmica de acumulación de reservas se consolide, especialmente de cara a los meses de mayor estacionalidad del sector agroexportador. En este punto, no solo deberÔ monitorearse el ritmo de compras del BCRA, sino también el comportamiento de las ventas de divisas del Tesoro.
En sĆntesis, si bien el registro inflacionario de diciembre se ubicó por encima de lo esperado,Ā no debe interpretarse como un dato marcadamente negativo. Del mismo modo, los valores particularmente bajos observados a mediados de aƱo no implicaban una ruptura definitiva de la dinĆ”mica inflacionaria.
En tĆ©rminos generales, la inflación continĆŗa moviĆ©ndoseĀ en torno al 2% mensual, con oscilaciones explicadas por factores estacionales y ajustes puntuales de precios regulados. Los mĆnimos de 2025 respondieron a una combinación de menor actualización de tarifas ālos regulados registraron en mayo la menor variación del aƱo, con apenas 1,3%ā y al aporte favorable de los estacionales, que cayeron en promedio 1,5% durante mayo y junio. En diciembre ocurrió lo contrario: un fuerte aumento de Carnes (7,9%) y el mayor ajuste anual de los regulados (3,3%) impulsaron el Ćndice.Ā El proceso de desinflación serĆ”, por lo tanto, prolongado y no lineal. Cabe esperar un ritmo mensual algo menor en 2026 respecto de 2025, aunque el sendero serĆ” necesariamente gradual.
En este contexto, un tipo de cambio relativamente estable combinado con tasas reales positivasĀ continĆŗa favoreciendo estrategias de carry trade. Hacia adelante, el esquema enfrenta tres objetivos difĆciles de compatibilizar simultĆ”neamente:
- reducir la inflación
- acumular reservas internacionales
- sostener la recuperación de la actividad.
Las polĆticas que tienden a favorecer uno de estos objetivos suelen generarĀ tensionesĀ sobre los otros, lo que anticipa un escenario de delicados equilibrios macroeconómicos.
(*) Federico Pablo Vacalebre es profesor de la Universidad del CEMA.



