jueves, mayo 14, 2026
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Los brasileƱos celebran una Pascua marcada por importantes aumentos de precios

Los alimentos típicos de esta celebración presentaron considerables incrementos en los costos, reflejando los efectos de la inflación que afecta al país y que amenaza el poder adquisitivo de sus ciudadanos

Este aƱo les espera una Pascua muy salada a los brasileƱos, y esta vez no se trata de condimentos. ElĀ bacalao, plato tradicional portuguĆ©s, infaltable en la mesa del gigante latinoamericano,Ā subió un 6,45% en promedio en los Ćŗltimos meses, segĆŗn datos del ƍndice Nacional de Precios al Consumidor (IPCA). ElĀ chocolateĀ se ha vuelto mĆ”s amargo. A pesar de que Brasil es productor de cacao, los bombones y las tabletas de chocolate aumentaron unĀ 21,77%Ā respecto a hace un aƱo. Y los ingredientes de losĀ huevos de PascuaĀ desde 2022 tambiĆ©n han sufrido aumentos exponenciales, como la manteca de cacao, que ha subido un 125%, la leche en polvo, un 29%, y el azĆŗcar, un 16%. Los huevos de gallina utilizados en el desayuno de Pascua tambiĆ©n crecieron un 19,52%, mientras que las aceitunas y el aceite para el almuerzo de Pascua aumentaron un 14,1% y un 10,01% respectivamente.

En los dos primeros meses de 2025, el IPCA alcanzó el 1,47%, casi la mitad del objetivo anual. El precio de la cesta bÔsica de alimentos aumentó un 14,22% en 2024, con un nuevo aumento en 2025, alcanzando los 851,82 reales (146,7 dólares) en San Pablo, lo que equivale al 60% del salario mínimo. A pesar del bajo desempleo y del crecimiento del PIB del 3,4% en 2024, la inflación erosiona el poder adquisitivo de los brasileños y afecta negativamente la percepción económica de la población.

Los precios de los alimentosLos precios de los alimentos se muestran en un mercado en RĆ­o de Janeiro, Brasil (REUTERS/Ricardo Moraes/Archivo)

Aun asĆ­, el gobierno estĆ” haciendo todo lo posible para estimular el consumo. Sin embargo, debido a la inflación, a medida que aumenta el consumo, tambiĆ©n lo hace la deuda de los ciudadanos. Durante una visita al complejo industrial de Nissan en Resende, en el estado de RĆ­o de Janeiro, el pasado miĆ©rcoles,Ā LulaĀ afirmó que ā€œlos trabajadores deben ser vistos como consumidoresā€ y que los salarios mĆ­nimos de ā€œ1.000 o 1.500 reales no son excesivosā€, haciendo hincapiĆ© en la necesidad de aumentar la renta de los segmentos mĆ”s pobres de la población. ā€œBrasil no puede depender indefinidamente del programa Bolsa FamĆ­liaā€, aƱadió. Mientras tanto, los brasileƱos siguenĀ endeudados. Por eso, Lula lanzó hace quince dĆ­as el programa ā€œCrĆ©dito del Trabajadorā€, una nueva lĆ­nea de crĆ©dito para trabajadores del sector privado con contrato, incluidos los microempresarios individuales, los llamados MEI.

ā€œLa gente ahora puede obtener crĆ©dito barato para salir de deudas. Pueden salir de las manos de los usureros, de los bancos que piden hasta el 10%, el 12%, y buscar el crĆ©dito mĆ”s barato que puedan encontrarā€, dijo Lula tras firmar la medida provisional que establece el programa. De hecho, para obtener un prĆ©stamo con intereses mĆ”s bajos que los desorbitados habituales (las tarjetas de crĆ©dito tienen un interĆ©s del 450% anual y los prĆ©stamos oscilan entre el 2,86% y el 8,23% mensual), el trabajador puede acceder a un crĆ©dito que se devuelve en cuotas mensuales descontadas directamente de su nómina, hasta el 35% de su salario. Como garantĆ­a adicional, tambiĆ©n se ofrece hasta el 10% del propio saldo del FGTS. El saldo del FGTS o Fondo de GarantĆ­a de Tiempo de Servicio es una suma de dinero acumulada a lo largo del tiempo en una cuenta a nombre del trabajador, depositada cada mes por el empleador. Corresponde al 8% del salario del empleado y no se descuenta de su sueldo porque es una obligación del patrón.

Los consumidores compran en unLos consumidores compran en un mercado callejero semanal en RĆ­o de Janeiro (REUTERS/Ricardo Moraes/Foto de archivo)

El periodistaĀ Mario SabinoĀ escribe en el sitio de noticiasĀ MetrópolesĀ que ā€œdado que mĆ”s del 70% de los brasileƱos estĆ”n endeudados, muchos pensarĆ”n que es un buen negocio este loro vendido por el Gobierno como si fuera una preciada arara azul: pagar a un acreedor que exige un interĆ©s del 100% anual con dinero tomado de otro acreedor que ofrece un tipo de interĆ©s barato del 40% anual, mĆ”s o menos. Es un logro social: el loro de Lula ahorca a los pobres con una soga menos tensaā€, escribe Sabino. Entre los puntos crĆ­ticos del programa estĆ” el hecho de que el crĆ©dito puede prolongarse hasta 96 meses, lo que lo encarece aĆŗn mĆ”s, sobre todo teniendo en cuenta que la media de permanencia de un trabajador brasileƱo en una empresa es de sólo 24 meses. Los endeudados no sólo queman su saldo del FGTS, sino que corren el riesgo de arrastrar la deuda a su nuevo empleo.

Sin embargo, lo que arruinó la Semana Santa a los brasileños no fue sólo la nueva subida de los precios. Preocupan, sobre todo, las noticias económicas de los últimos días. De hecho, el Gobierno brasileño presentó el proyecto de ley sobre las directrices presupuestarias para 2026 (PLDO). Tanto el ministro de Hacienda, Fernando Haddad, como la ministra de Planificación, Simone Tebet, estuvieron ausentes de la rueda de prensa. Enviado al Congreso el martes, el PLDO prevé un superÔvit primario de 38.200 millones de reales (6.579 millones de dólares), por encima del objetivo de 34.300 millones de reales (5.907 millones de dólares) para el año en curso.

Sin embargo, este objetivo de excedente requiere ingresos adicionales de 118.000 millones de reales (20.321,4 millones de dólares) con medidas de recaudación fiscal que aĆŗn deben presentarse, ademĆ”s de restar 55.000 millones de reales (9.471,8 millones de dólares) de los llamados ā€œprecatoriosā€, es decir las solicitudes de pago de una determinada cantidad realizada a una entidad pĆŗblica (Unión, estado, municipio, sus organismos o fundaciones), en virtud de una decisión judicial definitiva y condenatoria, que permite al vencedor recibir el crĆ©dito. Las deudas judiciales de las entidades pĆŗblicas se convierten en precatorios, y pueden consistir en revisiones salariales, concesiones de pensiones y devoluciones de impuestos. Esta decisión llevó al Ejecutivo a admitir la posibilidad de un colapso de las finanzas pĆŗblicas ya en 2027, el primer aƱo del próximo mandato presidencial, si no se toman medidas correctoras. ā€œA partir de 2027, surge un compromiso que necesita ser atendido y, por el momento, con las proyecciones presentadas, no ha sido atendidoā€, dijo a la prensa el secretario federal de Presupuesto, Clayton Luiz Montes, al presentar el PLDO. Para el economista jefe de Warren Rena, Felipe Salto, las cifras son irreales y no se ajustan a la dinĆ”mica de gastos e ingresos. ā€œLo que entiendo es que cambiarĆ”n la meta fiscal para 2026 y sólo volverĆ”n a discutir estructuralmente la cuestión fiscal, potencialmente, en el próximo mandato presidencialā€, dijo aĀ CNN Brasil.

Se espera que el gasto obligatorio alcance los 2,39 billones de reales (411.594 millones de dólares) en 2026 y aumente gradualmente hasta los 2,84 billones de reales (497.701 millones de dólares) en 2029, según las cifras divulgadas al presentar el PLDO. En consecuencia, los gastos discrecionales, fundamentales para el funcionamiento de la mÔquina pública, disminuirÔn drÔsticamente, pasando de 208.300 millones de reales (35.872 millones de dólares) en 2026 a sólo 8.900 millones de reales (1.532 millones de dólares) en 2029. Las previsiones indican que en 2027 el gasto obligatorio absorberÔ el 95,4% del presupuesto, dejando menos del 5% para el gasto discrecional, de ahí el posible colapso.

Brasil corre asĆ­ el riesgo de ver amenazados sectores estratĆ©gicos, tambiĆ©n protegidos por la Constitución, como la sanidad y la educación. Incluso el ministro de Justicia,Ā Ricardo Lewandowski, ha intervenido en el debate proponiendo excluir el gasto en seguridad pĆŗblica de los lĆ­mites impuestos por el nuevo marco fiscal brasileƱo. Un editorial del diario brasileƱo O Estado de SĆ£o Paulo critica ā€œla propuesta irrazonable del juez Ricardo Lewandowski, una mĆ”s en el contexto de los repetidos agujeros del marco fiscal que nació muertoā€ y aƱade que ā€œestĆ” totalmente en lĆ­nea con el deseo de Lula da Silva de gastar como si no hubiera maƱana, en nombre de su posible reelección en 2026. El problema es que habrĆ” maƱana, pero nadie en el Gobierno federal parece perder el sueƱo por estoā€.

Empleados empaquetan huevos de PascuaEmpleados empaquetan huevos de Pascua en San Pablo, Brasil (REUTERS/Paulo Whitaker/Archivo)

Un informe publicado también esta semana por la Institución Fiscal Independiente (IFI) del Senado expresó su preocupación por la eficacia del nuevo marco fiscal de Brasil para contener el crecimiento de la deuda pública. Las estimaciones indican que la deuda podría alcanzar el 79,8% del PIB a finales de 2025 y llegar al 84% en 2026, debido a la recurrente subestimación del gasto público y a la constante necesidad de aumentar los ingresos fiscales reales. El IFI advierte que estos desarrollos podrían aumentar la percepción de fragilidad de las reglas fiscales. Esto afectaría negativamente la evaluación del riesgo país y causaría impactos adicionales en la tasa Selic, que subió a 14,25% anual en marzo, y en el tipo de cambio.

En este escenario, el Gobierno brasileño se enfrenta a dificultades crecientes para colocar títulos de deuda pública, teniendo que ofrecer rendimientos elevados para atraer a los inversores. Las condiciones actuales recuerdan a las de 2015, durante la crisis de confianza que precedió al impeachment de la presidenta Dilma Rousseff. En enero de 2025, el Tesoro Nacional vendió bonos a cinco años con un tipo medio del 7,72% anual, cerca del mÔximo del 7,75% registrado en 2015. Los bonos a largo plazo, como los que vencen en 2031, registraron rendimientos superiores al 15% anual. La demanda también ha bajado. La tasa de éxito de las subastas de bonos cayó del 83% al 40% entre principios y finales de 2024, lo que indica una creciente reticencia de los inversores a financiar la deuda pública brasileña.

Por último, es importante recordar que en el primer trimestre de 2025, Brasil registró la mayor salida de dólares de su historia, con un saldo negativo de flujos de 15.800 millones de dólares. Esta cifra supera la del primer trimestre de 2020, durante la pandemia del COVID-19, cuando la fuga de capitales fue de 11.400 millones de dólares. El mes de marzo de 2025 contribuyó significativamente a este resultado, con una salida neta de 8.300 millones de dólares. Las principales causas de esta fuga de capitales son la incertidumbre fiscal interna, la desconfianza de los inversores en las medidas para contener el gasto público y factores internacionales que incluyen las expectativas sobre la economía estadounidense bajo la presidencia de Donald Trump y la política monetaria de la Reserva Federal estadounidense (Fed).

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