Las primeras pintoras no fueron del Renacimiento: lo que no se cuenta de las grandes artistas de la Grecia clásica

El relato de la Historia del arte suele colocar a Sofonisba Anguissola o Propercia de Rossi como las grandes pioneras. Sin embargo, otras crearon antes que ellas y no se las recuerda

Al abordar el problema de las mujeres artistas a lo largo de la historia, hasta ahora ha predominado un planteamiento muy pobre: el de comenzar a hablar por la Edad Media. Así, se ha dicho que la primera mujer artista de Europa fue la “pintora y servidora de dios” Ende, que firmó hacia el año 970, junto al pintor Emeterio, las miniaturas del Beato de Liébana conservado en la catedral de Gerona. Marcarían los pasos siguientes otras monjas del medievo, y se llegaría así a la Italia renacentista.

Giorgio Vasari, en el siglo XVI, dedicó dos apartados, en su estudio sobre las vidas de artistas ilustres, a las mujeres más creadoras que conocía: da datos acerca de una interesante escultora y grabadora, Propercia de Rossi, y, sobre todo, de una brillante pintora, Sofonisba Anguissola, la gran retratista de Felipe II. A partir de ese punto, se trazaría hasta hoy la vía de la pintura en manos de mujeres.

Sin embargo, hace unos años me planteé, junto con mi colega Miguel Ángel Elvira, una duda: ¿es que no hubo pintoras en la Antigüedad? Estudiamos el problema y, con el tiempo, llegamos a publicar un breve libro titulado Mujeres artistas de la Antigua Grecia.

"Mujeres artistas de la Antigua“Mujeres artistas de la Antigua Grecia”

Un párrafo en la historia

Ya los tratadistas griegos y romanos que escribieron sobre arte advirtieron la existencia de pintoras: Plinio, en concreto, se anticipó en siglos a Vasari y las reunió en un párrafo en su Historia natural.

“También han pintado las mujeres: Timarete, hija de Micón, (representó) una Diana, que se encuentra en una tabla de Éfeso realizada en un estilo muy antiguo; Irene, hija y discípula del pintor Cratino, a una jovencita, que se encuentra en Eleusis; Calipso, a un anciano, al prestidigitador Teodoro y al bailarín Alcisthenes; Aristarete, hija y discípula de Nearco, un Esculapio”.

“Laia de Cízico, (que permaneció) siempre virgen, estuvo en Roma cuando M. Varrón era joven y pintó, tanto con pincel como con paleta sobre marfil, retratos, en particular de mujeres; en Nápoles (realizó, o se encuentran) una anciana en una tabla grande, y su autorretrato junto a un espejo. Nadie tuvo una mano tan rápida al pintar, y, sin embargo, su valor artístico fue tanto, que su cotización superó en mucho las de Sópolis y Dionisio, los pintores retratistas más célebres de su época, cuyos cuadros llenan pinacotecas. También fue pintora una tal Olimpias, de la que sólo se recuerda que tuvo como discípulo a Autóbulo”.

Sin embargo, no nos parece suficiente su punto de vista, que se limita al período helenístico. Cabe comenzar el repaso de las creadoras en el campo de la mitología que, aunque no son, como tal, “reales”, sí que sirven de referente.

Iluminación en "De mulieribus claris"Iluminación en “De mulieribus claris” de Bocaccio, en la que se representa a Laia de Cícico (Biblioteca Nacional de Francia)

Los orígenes mitológicos

Allá en el Olimpo, en época inmemorial, los dioses Atenea y Hefesto se repartieron el dominio de las artes. El segundo, amparándose en la fuerza de sus músculos, se quedó con la escultura y el trabajo del metal. La primera, más inteligente, señora de los palacios micénicos, se reservó las labores minuciosas y creativas que realizaban las damas y esclavas en sus habitaciones: suyos serían el tejido, el bordado, las tallas de marfil y la pintura que cubría las paredes.

Pasado el tiempo, la poesía épica ahondaría en una división tan sugestiva, firmemente afincada, por otra parte, en una mentalidad patriarcal. Surgieron así leyendas como la de la desgraciada Filomela, que bordó en un tapiz los crímenes de Tereo, el infame monarca que la había violado y le había arrancado la lengua para que no pudiese acusarle ante su hermana Procne.

Por entonces se desarrolló también la imagen de las grandiosas tejedoras “homéricas”: Helena, que se entretenía en Troya, mientras Paris se enfrentaba a los héroes griegos, bordando precisamente esos combates; y, sobre todo, Penélope, dechado de fidelidad conyugal, que se pasó meses y meses bordando un paño –que destejía cada noche– para evitar tener que escoger un nuevo esposo durante la infinita ausencia de su marido Ulises.

En los siglos siguientes, las mujeres continuaron entregadas a sus bordados, y crearon algunos tan aparatosos como los “peplos de Atenea”, túnicas realizadas por equipos enteros de jovencitas en una sala del Partenón. Su tarea era respetada por todos, y dio lugar a una leyenda tardía, la de Aracne, en la que una tejedora se creyó capaz de ser mejor que la propia Atenea. Fue derrotada –¿cómo podía una mortal compararse a una diosa?–, pero su acción se convertiría, con el paso de los siglos, en la proclama y el timbre de honor de los artistas: el propio Velázquez representaría esta historia en Las hilanderas.

"Las hilanderas o la fábula“Las hilanderas o la fábula de Aracne”, de Velázquez (Museo del Prado)

La última parte de nuestro estudio deja de lado los tejidos y se adentra ya en la pintura sobre tabla, la “verdadera” para los tratadistas antiguos, porque de ella hay referencias literarias indiscutibles. Partimos del momento en que ciertas mujeres empezaron a sentirse capaces de salir de sus telares domésticos para entrar en los talleres de sus padres y trabajar junto a ellos.

La primera artista que de la que tenemos noticia es, en realidad, una autora anónima del siglo VII a. e. c. Conocida como “la joven corintia”, inventó el género del retrato: sencillamente, dibujó el perfil de su amado para mantener su recuerdo. Más de un siglo después, descubrimos, en la pintura de un vaso, a una mujer pintora en un taller de vasijas.

Sin embargo, estas son aún figuras muy aisladas: la verdadera historia de las mujeres pintoras griegas –entre las que están las recordadas por Plinio– se localiza tras el reinado de Alejandro. Entonces vivieron Helena la egipcia, Timarete, Irene de Atenas, Anaxandra, Aristarete, entre otras, que se formaron con sus padres, todos ellos pintores conocidos. Mediante estudios minuciosos, hemos intentado integrarlas en su contexto, aunque –confesémoslo– a la mayoría no hemos logrado atribuirles obras concretas, ni siquiera a través de copias.

Retratos de El FayumRetratos de El Fayum

Sí que podemos imaginar la maestría de la gran Iaia de Cícico, brillante artista del siglo I a. e. c. En su época se fecha un retrato de mujer en mosaico, conservado en el Museo Arqueológico Nacional de Nápoles, que se puede considerar el punto de partida iconográfico o compositivo de los “retratos de El Fayum”, que nos han llegado a centenares en el valle del Nilo.

Y más fácil nos ha resultado acercarnos a sus figuras, y a las de otras pintoras de su época, a través de pinturas halladas en Pompeya, Herculano o el lejano Egipto. Varios de los frescos descubiertos en las ciudades del Vesubio muestran la actividad de mujeres artistas en sus talleres.

La pintora que más interesó a Plinio fue Iaia. Le fascinaron su virginidad y su preferencia por trabajar con modelos femeninas. En opinión del autor, si ella permaneció siempre doncella no fue por razones religiosas, sino “por la sola integridad de su mente”. Fue “la fuerza de su pudor” la que la alejó de modelos masculinos.

Podemos sonreír ante tal ingenuidad, pero no olvidemos que este criterio sirvió de base teórica, durante la Edad Moderna, para apartar a las artistas de los temas heroicos y mitológicos, tan pródigos en anatomías.

Fuente: The Conversation

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here

Discover

Sponsor

spot_imgspot_img

Latest

Hambre en El Impenetrable: el gobierno reconoce que las familias indígenas deben esperar 50 días para recibir la caja Ñachec

Mientras crecen las críticas hacia el gobierno provincial por el multimillonario gasto en publicidad y propaganda, se conoció un dato alarmante: la gestión de Leandro Zdero enfrenta la crisis alimentaria que padecen las comunidades indígenas de El Impenetrable mediante el envío de una caja de alimentos por familia cada 50 días. Estos módulos contienen pocos productos y tienen un escaso valor nutricional. Desde el Ejecutivo, justificaron la demora en la entrega alegando el mal estado de los caminos en la zona.

Vivir sin olfato: las causas del trastorno que afecta la calidad de vida y cómo detectarlo a tiempo

Aunque suele pasar desapercibido, el cuadro afecta a millones de personas y representa un desafío tanto para la salud física como emocional El ingeniero Daniel Schein...

Tucumán: Trasladaba ilegalmente 619 kilos de hojas de coca y 98.950 paquetes de cigarrillos

En un operativo de prevención, realizado sobre la Ruta Nacional N° 9 a la altura del Peaje Molle Yaco, los efectivos del Escuadrón 55 "Tucumán" detuvieron...

Evangelina Anderson encendió las redes con el video de una sesión de fotos nocturna en microbikini

Compartió el video en sus stories de una campaña que hizo hace dos años luciendo un modelo gris. Mientras disfruta de su soltería, Evangelina Anderson sigue compartiendo...

Detalles aberrantes sobre los abusos que dirigía “Diddy” Combs contra su novia Cassie Ventura y un escort

Daniel Phillip testificó sobre los encuentros sexuales organizados por el rapero, acusado de tráfico sexual en Manhattan. Las sesiones comenzaron en 2012 y duraron...