El presidente ucraniano reclamó cambios legislativos urgentes tras la interceptación por el Reino Unido del petrolero Smyrtos en el Canal de la Mancha, la primera operación de este tipo realizada por fuerzas británicas
Volodímir Zelensky aprovechó la interceptación del petrolero ruso Smyrtos por fuerzas británicas este domingo para lanzar una exigencia directa a Europa: no basta con detener los barcos de la flota fantasma, hay que confiscar el crudo que transportan. El presidente ucraniano reclamó cambios legislativos urgentes que abran esa puerta y advirtió que los ingresos del petróleo y el gas son el combustible que hace posible la guerra.
“Europa necesita adoptar con urgencia medidas legislativas que permitan no solo la detención de petroleros y las restricciones a los envíos de petróleo, sino también la confiscación del crudo que transportan. Sin duda, esto ayudará a acercar la paz”, escribió Zelensky en X.
El presidente ucraniano trazó una línea directa entre los ingresos energéticos de Moscú y la capacidad militar rusa: “Fue la arrogancia de Rusia, alimentada por los elevados ingresos del petróleo y el gas, la que allanó el camino para esta guerra”, y añadió que “cada decisión de los socios que prive a Rusia de ingresos también limita la propia guerra”.
La declaración llega horas después de que el primer ministro británico, Keir Starmer, ordenara el abordaje del Smyrtos en la madrugada del domingo. Comandos de la Marina Real y funcionarios de la Agencia Nacional contra el Crimen abordaron el buque, que navegaba bajo bandera camerunesa, con apoyo de helicópteros Chinook, una fragata y un cazaminas. El petrolero había partido el 5 de junio del puerto báltico ruso de Ust-Luga y tenía como destino declarado Port Said, en Egipto. Starmer calificó la operación de “otro golpe a Rusia” y la primera de este tipo ejecutada por fuerzas armadas británicas.
Lo que Zelensky pide va bastante más lejos de lo que cualquier país occidental ha hecho hasta ahora. Detener un buque y retener a su tripulación es una acción que ya tiene respaldo legal en varios países europeos. Apoderarse de la carga —el crudo a bordo— e impedir que llegue a su destino o liquidarla en beneficio de Ucrania entraría en un terreno jurídico más disputado bajo el derecho internacional marítimo. Ningún Estado ha dado ese paso todavía, y la ausencia de ese marco legal es precisamente lo que Zelensky señala como un vacío que Europa debe cerrar.
La demanda tiene un trasfondo económico concreto. La flota fantasma rusa, integrada por más de 700 embarcaciones según estimaciones del Ministerio de Defensa británico, transporta alrededor del 75% de las exportaciones de petróleo sancionado del país y constituye una fuente de financiación crítica para el Kremlin. Desde 2022, Moscú construyó esta red de centenares de barcos que operan bajo registros opacos, apagan sus sistemas de identificación y realizan trasvases en alta mar para disimular el origen del crudo. Rusia es el tercer productor mundial de petróleo, con cerca de 10,8 millones de barriles diarios en 2024, según el Statistical Review of World Energy 2025.

La interceptación del Smyrtos se suma a una serie de acciones similares en Europa occidental. En enero, fuerzas francesas retuvieron el Grinch en el mar de Alborán y lo desviaron al puerto de Marsella. En marzo, el Deyna, que navegaba desde Murmansk bajo bandera mozambiqueña, fue detenido también en Marsella. La Unión Europea aprobó en abril de 2026 su vigésimo paquete de sanciones, que añadió 46 nuevos buques y elevó a 632 el total de embarcaciones designadas.
La propuesta de Zelensky, sin embargo, convierte estas detenciones en algo más que un golpe simbólico: si el crudo a bordo pudiera confiscarse y venderse, cada interceptación se traduciría en pérdidas económicas directas e inmediatas para Moscú. La Comisión Europea presentó la semana pasada una propuesta de nuevas sanciones que incluye retrasar la revisión del tope al precio del petróleo ruso, que se ha disparado tras el cierre del estrecho de Ormuz, para evitar conceder a Moscú un respiro económico. Pero la confiscación de carga en tránsito es un escalón que ningún ejecutivo europeo ha propuesto formalmente todavía.
Zelensky agradeció a Starmer y al pueblo británico “por esta firmeza basada en principios”, pero dejó claro que la detención de un barco, sin más, no es suficiente. La presión de Kiev apunta ahora a que la próxima frontera del conflicto económico con Rusia no se libre en un puerto ni en un tribunal de sanciones, sino en la bodega de los propios petroleros.

