El caso de Wanda Nara y Mauro Icardi pone el foco en un drama silencioso: quƩ sienten los menores cuando presencian discusiones, tironeos o llantos de los adultos. QuƩ errores evitar.
La escena recorrió todos los medios: una madre angustiada, hijas aferradas a ella, un padre del otro lado reclamando tiempo con sus nenas. MÔs allÔ del caso puntual, que estÔ atravesado por lo judicial y lo mediÔtico, la situación plantea una pregunta clave: ¿qué pasa con los chicos cuando los adultos no pueden salir del conflicto?
Muchas veces se intenta justificar el rechazo o el malestar de los niƱos frente a uno de sus progenitores con explicaciones simplificadas que, lejos de ayudar, terminan silenciando lo que verdaderamente les ocurre. En ese intento de nombrar lo que duele, se cae en etiquetas como la deĀ āSĆndrome de Alienación Parentalā, un tĆ©rmino tan difundido como polĆ©mico.
āEl tĆ©rmino āsĆndrome de alienación parentalā (SAP) suele aparecer en estos contextos, peroĀ no tiene respaldo cientĆfico serioā, explica el psicólogo Jorge Prado (M.N. 55.582), especialista en infancia y adolescencia, docente en la Facultad de PsicologĆa de la UBA e integrante de un equipo tĆ©cnico escolar. Fue creado por Richard Gardner sin estudios sólidos que lo validen. Su uso indiscriminado puede desviar el foco del verdadero problema:Ā el sufrimiento emocional de los chicos.
No se trata de tomar partido
Cuando una pareja se separa, los adultos muchas veces quedan atrapados en el enojo o la decepción, y sin querer, arrastran a sus hijos a esa dinĆ”mica. Los chicos pueden vivir con angustia el hecho de tener que āelegirā con quiĆ©n quedarse, temer perder el amor de uno de sus padres oĀ sentirse culpables por la situación.

Prado advierte que usar conceptos como el SAP puede invisibilizar lo que realmente les pasa a los chicos: āEn vez de escuchar sus emociones, se sospecha que estĆ”n manipulados por uno de los padres. Esto reduce la complejidad del conflicto yĀ deja de lado el malestar real que atraviesanā.
Cinco claves para acompañarlos en una separación
Para evitar que la separación deje huellas profundas en la subjetividad de los hijos, los expertos recomiendan:
- No exponerlos a discusiones, amenazas ni gritos entre los adultos.
- No hacerlos sentir responsables del conflicto o de la decisión de con quién quedarse.
- No pedirles que opinen sobre el otro progenitor ni que tomen partido.
- Asegurarles que el amor de mamÔ y papÔ no se rompe con la separación.
- Escuchar sus emociones sin juzgar ni minimizar lo que sienten.
āLo importante es que sientan queĀ siguen formando parte de una familia, aunque esa familia tenga otra formaā, subraya Prado. Es clave que no pierdan el vĆnculo con ninguno de sus padres, salvo que haya razones graves que lo impidan. AcompaƱar con sensibilidad,Ā sin forzarlos a tomar posiciones, puede hacer toda la diferencia entre un duelo transitable y un trauma instalado.



