En un nuevo capítulo del manual de la insensibilidad oficial, la exvicegobernadora de Chaco y actual senadora nacional, Silvana Schneider, dejó en claro cuáles son las prioridades de la gestión de Juntos por el Cambio en la provincia. Lejos de mostrar un mínimo de empatía con los trabajadores de la educación, la contadora radical defendió el brutal recorte sobre los salarios y ensayó una insólita justificación para explicar por qué le pasaron la motosierra a la cláusula gatillo.

«Administración correcta» es quitar derechos
Con el libreto del ajuste perfectamente memorizado, Schneider intentó disfrazar el golpe al bolsillo de los maestros como un acto de supuesta «responsabilidad fiscal». Al ser acorralada por el reclamo de la comunidad educativa, la legisladora no dudó en catalogar un derecho laboral básico como si fuera un gasto superfluo o un capricho:
«No se trata de manera caprichosa, sino de una administración correcta… El dinero es de todos los chaqueños», disparó sin ponerse colorada, repitiendo el latiguillo con el que el gobernador Leandro Zdero intenta legitimar el vaciamiento de la escuela pública.
Para la exvicegobernadora, «administrar correctamente» implica licuar los salarios frente a la inflación, eliminar el incentivo docente y suspender las actualizaciones automáticas que le permitían a los maestros no caer bajo la línea de la pobreza. Todo bajo la farsa de cuidar los fondos públicos.
El relato se cae a pedazos ante los datos oficiales
La pantalla de la austeridad y la «buena administración» que intentó montar la senadora radical se desmoronó por completo cuando se contrastó su discurso con la realidad de las cajas provinciales.
Mientras a los docentes se les niega la cláusula gatillo con el argumento de que «no hay plata», el gobierno de Zdero destina cajas multimillonarias y discrecionales a la pauta oficial para blindar su gestión en los medios de comunicación hegemónicos. El dinero de «todos los chaqueños» parece tener un destino muy claro: financiar el aparato de propaganda oficialista mientras las escuelas públicas subsisten en el abandono y los trabajadores de la educación cubren los baches con sueldos de miseria.

